Laertes Fotis Lymberópulos Presenta: Coronavirus: qué impacto tendrá la ayuda económica que reciban los inmigrantes en l…

Inmigrantes que residen legalmente en Estados Unidos, pagan impuestos y se aprontan para recibir los cheques de ayuda que enviará el gobierno para aliviar la crisis desatada por la pandemia del coronavirus, se preguntan si ese dinero les afectará en el futuro cuando soliciten, por ejemplo, la residencia (green card).

¿Les negarán la petición de cualquier tipo de beneficio migratorio por recibir dinero del gobierno? ¿Recibirán una determinación negativa por carga pública?

La semana el presidente Donald Trump firmó la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica del Coronavirus (CARES), un rescate económico sin precedentes de $2.2 billones de dólares (10% del PIB) para enfrentar la pandemia y ayudar a los estadounidenses. “Esto brindará el alivio que se necesita con urgencia”, dijo el mandatario tras promulgar la ley.

El dinero, además de apoyar a las empresas y asistir a los proveedores de atención médica, también ayudará a las familias, con el envío de cheques a quienes han pagado impuestos, pero deja fuera a millones de indocumentados, Incluso aquellos que tributaron con un Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN) para garantizar que, en el futuro, en el caso que el Congreso apruebe una reforma migratoria, se les permita legalizar sus permanencias en Estados Unidos.

Pero la duda está entre aquellos inmigrantes que les llegará el cheque, tienen trámites de inmigración pendientes o piensan en el futuro solicitar un beneficio. Univision Noticias consultó a expertos y esto fue lo que dijeron.

Falta información

Abogados advierten que muchas preguntas no están respondidas en la ley. “Faltan descripciones”, dice Jaime Barrón, un abogado de Inmigración que ejerce en Dallas, Texas. “Se trata de una legislación aprobada prontamente por una situación de emergencia. Pero sospechamos que los cheques que envíe el gobierno no serán considerados como carga pública, ya que no está dirigido a un grupo en particular de inmigrantes, sino que se trata de una ayuda enviada por razones de emergencia y sobre la base del monto que las personas han ganado y tributado”.

Lilia Velásquez, profesora adjunta de la facultad de leyes de la Universidad de California, en San Diego, comparte la opinión de Barrón. “El cheque no es carga publica, está basado en los ingresos de la persona y los ingresos que declaró al Servicio de rentas Internas (IRS)”.

Definitivamente no debería ser considerado este cheque como carga pública. El único problema es que las personas que tienen un cónyuge sin documentos, sin un número de seguridad social, pues ellos no van a recibir esta ayuda”, agregó.

Velásquez dijo que, de acuerdo con la ley aprobada por el Congreso, “los indocumentados, aunque hayan pagado impuestos con un ITIN, el gobierno no les va a enviar ayuda”.

“Los trabajadores legales que trabajan y pagan impuestos, no debería afectarles en el futuro cuando pidan un beneficio migratorio”, dice Bárbara Hines, exprofesora de la Clínica Legal de la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, en Austin. “Pero los que usan ITIN no recibirán nada. Eso es una barbaridad. Sin ellos los más vulnerables, los que ahora están en los campos trabajando para que sigamos comiendo mientras dura esta pandemia”.

Más de 5 millones de indocumentados usan los números ITIN para pagar sus impuestos en Estados Unidos.

Dudas sobre el tapete

A pesar de las respuestas que los abogados dan a la pregunta respecto a si afectará o no en el futuro los cheques de ayuda que envíe el gobierno en la determinación de Carga Púbica, el National Immigration Law Center (NILC) precisa que, la mejor respuesta es que el gobierno “detenga la implementación de la nueva regla de carga pública” que entró en vigor el pasado 24 de febrero.

“Esta crisis de salud pública mundial ha servido como un recordatorio urgente de que nuestra salud y bienestar colectivos son profundamente interdependientes, y que es crucial contar con políticas de recuperación inclusivas para que todos estemos sanos y seguros”, agregó.

Sin embargo, indicó, “estos proyectos de ley no cubren las necesidades económicas y de atención médica más básicas de millones de estadounidenses, incluidos los trabajadores inmigrantes y las familias que están en la primera línea de cuidado de nuestras comunidades durante esta pandemia, proporcionando servicios cruciales mientras que otros pueden refugiarse en hogar”.

Lista de recomendaciones

El NILC dice que para asegurar que la ayuda tenga el impacto deseado en la comunidad inmigrante, sobre todo aquellos que temen repercusiones por buscar ayuda o han sido disuadidos de hacerlo por temor o duda, que el Congreso “detenga la implementación de norma de carga pública del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del Departamento de Estado (DOS), y reinstalar la política de 1999”, que se aplicaba antes del 24 de febrero.

Esto, dice la organización, garantizará que en el futuro la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCUS) no considere el uso de cualquier tipo de beneficio público como una carga pública.

También pide al gobierno que detenga “cualquier otra acción por parte de las agencias federales para alterar las políticas de larga data sobre carga pública” y permitir el libre acceso de inmigrantes a la atención médica en la lucha contra el covid-19”.

El NILC dijo que estas medidas son necesarias “para mantener a los inmigrantes, sus familias y la comunidad en general seguros y saludables durante este tiempo. “El compromiso cívico y la salud y seguridad públicas deben mantenerse a salvo y fuera de los límites de la actividad de aplicación de la ley de inmigración. Esto ayudará a las comunidades inmigrantes a quedarse en casa y enfocados en mantenerse saludable o capaces de acceder a espacios cruciales como instalaciones médicas sin
el temor adicional de ser separados de sus familias y experimentar una erosión de sus familias”, indicó el centro.

La entidad también pidió al gobierno y al sector privado proteger a sus trabajadores, principalmente a los que laboran en la primera línea de contención de la pandemia, entre ellos alrededor de 27,000 dreamers que ejercen en el sector salud.

Univision Noticias pidió al DHS vía correo electrónico si tenía alguna política específica que esclareciera la duda. Al cierre de esta nota no había respuesta.

Imágenes de la pandemia en EEUU: así enfrenta el país una crisis de salud sin precedentes (fotos)

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: Los ingresos en urgencias caen aunque repuntan las muertes

La sanidad española ha vivido en los últimos días escenas que médicos con tres décadas de experiencia no logran describir sin que se les quiebre la voz. Elegir a quién dar la oportunidad de vivir. Ver “morir a un paciente tras otro”. Enterarse de que “los compañeros se contagiaban sin parar”. “Nunca imaginé que iba a vivir algo así, sinceramente”, resume un facultativo del hospital 12 de Octubre de Madrid. En los 10 días que van del 16 al 25 de marzo, según datos internos, en este centro sanitario murieron más de 170 enfermos por el coronavirus.

El golpe ha sido brutal. Y sigue el miedo por lo que pueda ocurrir en los próximos ocho o nueve días, cuando pacientes con sus primeros síntomas empeoren y se topen con las UCI repletas. Pero, pese a todo, entre profesionales sanitarios, sociedades científicas y gestores, se abre paso la esperanza de que justo ahora se está pasando por lo peor y de que ya hay algunos indicadores para ser optimista.

“Está viniendo menos gente a Urgencias”, explica un facultativo del hospital La Paz de Madrid. “Hemos llegado a superar las 300 urgencias al día y ahora estamos por debajo de las 200”, añade un responsable del Severo Ochoa de Leganés. “La presión ha bajado algo”, se suma un portavoz del 12 de Octubre. “El fin de semana se notó un descenso, pero hay que esperar unos días para confirmar la tendencia”, detalla el del hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona. “Se ha estabilizado la entrada de pacientes tras días de incremento diario”, explica un jefe de servicio del Virgen del Rocío de Sevilla. “El lunes 23 atendimos a 79 nuevos pacientes por el virus. Ayer bajaron a 55”, ilustra un portavoz del Miguel Servet de Zaragoza.

La situación no es igual en toda España, donde la epidemia corre a distintas velocidades según la comunidad. Pero Juan Armengol, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), admite que “es una impresión generalizada” que la afluencia de pacientes a Urgencias está descendiendo, pese a una falta de datos muy extendida que en parte se explica por la situación límite vivida en los últimos días. “Ha bajado al menos en la Comunidad de Madrid, mientras en otras comunidades como Cataluña se ha moderado o detenido la subida”, añade Armengol.

La veintena de fuentes consultadas se muestran cautas “tras muchos días de tensión y de vivir con la sensación de que estábamos al límite”, explica el jefe de servicio de un gran hospital público. “Vienen días muy duros, con muchos fallecidos todavía. Pero confiamos en haber visto la luz al final del túnel y esto nos da las fuerzas que nos empezaban a fallar”, añade.

El caso del hospital de Torrejón de Ardoz es especialmente revelador, como explica su jefa de medicina intensiva, María Cruz Martín Delgado. “Fuimos el primer centro en tener pacientes de Covid-19 en la UCI, así que vamos algo por delante. En las últimas 48 horas hemos notado no solo que se han reducido las urgencias, sino que también han bajado los ingresos en planta y en la UCI, que han pasado de ser cuatro o cinco al día a solo dos”, explica esta especialista, que también es miembro de la junta directiva de la sociedad que agrupa a los intensivistas españoles, la Semicyuc. “Hoy incluso hemos podido recibir un paciente de otro hospital porque teníamos una plaza libre en la UCI. Esto era impensable hace una semana”, añade.

Para Miquel Porta, catedrático en Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), estos datos “indican que las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno están empezando a dar sus frutos”.

El futuro inmediato, para Armengol, “debería seguir marcando un descenso de la tasa de contagios”. “Si esta tendencia se confirmase, lo que indicaría que las medidas de aislamiento están siendo efectivas, la disminución de los contagios debería ir a más”, añade.

Las vicisitudes vividas con las pruebas diagnósticas —kits fallidos, cambios de protocolos…— han restado valor a la evolución de nuevos contagios como reflejo de la evolución de la epidemia. Y se lo ha dado a otros indicadores más objetivos como el número de hospitalizaciones, ingresos en la UCI y fallecimientos. En este contexto cobran especial trascendencia los descensos que se empiezan a registrar en Urgencias, que es la puerta de entrada del enfermo que, sucesivamente, pasará luego por planta primero y la UCI después, habitualmente entre siete y diez días más tarde.

“Si bajan las urgencias, respirará todo lo demás. Faltan solo unos días para que eso se note. Solo hay que aguantar los días que vienen”, resume un responsable de un hospital catalán. El coordinador de emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, insistió el domingo en que las UCI vivirán su peor momento a finales de esta semana o “principios de la próxima”. El endurecimiento de las medidas de aislamiento del Gobierno decidido este fin de semana tiene precisamente como objetivo frenar la llegada de más pacientes a unas UCI al límite.

Reducir la presión sobre las UCI permite, en síntesis, atender mejor a los enfermos y reducir la mortalidad, explica Martín Delgado. “Cuando baja la presión te permite atender a los pacientes más críticos de una forma más adecuada. En espacios más indicados, con los respiradores más adecuados en cada caso, con mejores ratios de personal, con un mejor perfil de los profesionales…”, explica. “Eso es ir hacia la normalidad. Estamos al principio del principio para recuperarla”, afirma.

La mayoría de contagiados por el coronavirus que llegan a los hospitales, sin embargo, no requieren un ingreso en la UCI, recuerda Carmen Suárez, jefa de servicio de medicina interna del hospital La Princesa (Madrid). Son los ingresados en planta, que este martes ascendían a casi 50.000, según datos del Ministerio de Sanidad. En este punto “las últimas estadísticas de Sanidad parecen ser halagüeñas e indican que evolucionamos hacia un escenario más favorable”, explica Suárez, que también es miembro de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). “En los hospitales madrileños ha disminuido discretamente la presión para hospitalizar a enfermos no críticos, aunque la presión en los servicios de urgencia sigue siendo alta”, concluye.

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: Coronavirus no ha llegado a 9 departamentos y temor es que entre por las fronteras

El mapa que toma como referencia el Minsalud muestra que los departamentos menos afectados por el coronavirus son Chocó, Putumayo, Caquetá, Guaviare, Vichada, Arauca, Guainía, Vaupés y Amazonas, pues allí no hay reporte de contagios.

Lo que llama la atención es que estas zonas, en su gran mayoría, están en puntos de frontera, y por eso el temor de las autoridades departamentales es que el virus pueda ingresar por allí importado de otros de países.

Por ejemplo, la situación de mayor riesgo podría ser la de Putumayo, pues comparte su frontera con Ecuador, país que en las últimas horas entró en una grave emergencia sanitaria debido al colapso de hospitales y clínicas por pacientes contagiados que requieren atención especial.

Lo mismo ocurre con tres de los departamentos que comparten su frontera con Venezuela (Arauca, Vichada y Guainía), ya que en este país se empiezan a acelerar los contagios y sus habitantes buscan migrar hacia zonas aledañas.

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Por el sur del país también se teme que el virus pueda entrar desde Brasil y Perú, y por eso las autoridades de salud en los departamentos a los que todavía no ha llegado el virus piden al Gobierno Nacional ayudas para blindarse de los contagios.

De hecho, el gobernador del Putumayo pidió “cierre total de las fronteras con Ecuador y Perú”, así como “más recursos” para el sector de la salud y “apoyo en remesas” para las familias más vulnerables.

Un departamento que hasta el lunes pasado tenía cero contagiados era La Guajira, pero este martes ya se confirmó el primer caso allí.

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: Italia suma otros 812 fallecidos con coronavirus, mientras crece la tensión en poblacion…

Italia ha contabilizado este lunes el menor número de nuevos contagios en un solo día desde el 17 de marzo, según los datos de Protección Civil, mientras en el sur comienzan a producirse escenas de tensión por las consecuencias económicas del aislamiento para contener el virus. En total, desde que comenzó la epidemia, el país alpino ya ha registrado 101.739 casos, 4.050 más que el día anterior. Además, de lunes a domingo, se han contabilizado 812 nuevas muertes, alcanzando en el cómputo global 11.591 fallecidos con coronavirus. En estos momentos, en Italia hay 75.528 enfermos de Covid-19, 1.648 más respecto al día anterior, el número más bajo de las últimas dos semanas. Del mismo modo, en un solo día han superado la enfermedad 1.590 personas, una cifra récord desde que se originó el brote. “Estamos yendo en la dirección justa y no debemos cambiar la estrategia ni bajar la guardia”, ha señalado Franco Locatelli, director del Consejo Superior de Sanidad.

Mientras la mayor parte del problema sanitario se concentra en el próspero norte, en el sur las medidas de contención del virus, que contemplan el cierre de negocios y actividades no esenciales, han acentuado las condiciones precarias en las que vive una parte de la población. Las autoridades temen una tormenta perfecta que puede estallar en cualquier momento.

Antes de que el Gobierno aprobara el pasado sábado una ayuda de 400 millones de euros para repartir bonos para hacer la compra entre los más necesitados, en Palermo, el jueves, varias personas en grupo intentaron salir sin pagar de un supermercado mientras gritaban: “No tenemos dinero, tenemos que comer”. Desde entonces, se ha reforzado la presencia de las fuerzas del orden en las tiendas de alimentación. En las redes sociales circulan decenas de vídeos que replican escenas similares, por ejemplo en tiendas de alimentación de Nápoles. En una de las grabaciones aparece un padre con su hija y amenaza al alcalde de Palermo, Leoluca Orlando: “Si mi hija no tiene un trozo de pan que comer, asaltaremos los supermercados”. “Necesitamos 50 euros para hacer la compra”, gritan en otro tres personas frente a un banco en Bari, mientras dos policías tratan de tranquilizarlos.

El lunes comenzó el reparto de los 400 millones de euros entre los más de 8.000 ayuntamientos del país, pero la Asociación Nacional de Municipios ya ha advertido de que no serán suficientes para paliar las necesidades de la población. “El dinero es suficiente para las próximas dos semanas para hacer frente al pico de demandas que estamos recibiendo después de que muchos comedores y bancos de alimentos hayan cerrado porque los voluntarios que los dirigen son ancianos que están en casa como grupos de riesgo”, ha apuntado Antonio Decaro, alcalde de Bari y presidente de la asociación.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística italiano, la economía sumergida, que representa un 12% del PIB, y el trabajo en negro mantienen a unos cuatro millones de personas, de los que la mayoría se concentra en la parte meridional del país. Quienes han dejado de trabajar por la crisis sanitaria y no tenían un contrato regular, no recibirán un sueldo y tampoco podrán acceder a las ayudas oficiales que el Gobierno ha aprobado para trabajadores y empresas.

Las autoridades temen además que se esté creando el caldo de cultivo perfecto para que las mafias puedan infiltrarse y echar redes en unas aguas tan revueltas. El alcalde de Palermo ha advertido de que los clanes están comenzando a azuzar a la gente a través de las redes sociales. Y el exfiscal de Palermo, Nino Di Matteo, ha alertado en una entrevista con el diario La Repubblica de que la Policía tiene constancia de que algunos capos se están organizando para ofrecer liquidez a las empresas y comerciantes en dificultad, “posiblemente en forma de préstamos”. Leoluca Orlando, regidor de la capital siciliana, también ha mostrado su preocupación: “Me parece volver a los tiempos en los que en Palermo los trabajadores salían a las calles a alabar a la mafia que daba trabajo”, ha dicho. Y ha pedido al Gobierno que no pierda tiempo para hacer efectivas las ayudas para comprar alimentos y bienes de primera necesidad.

El ministro para el Sur, Giuseppe Provenzano, también ha alertado de que es necesario actuar cuanto antes. “Me temo que las preocupaciones de grandes sectores de la población como la salud, los ingresos, el en futuro con la continuación de la crisis se convertirán en ira y odio. Hay áreas sociales y territoriales que son frágiles y están expuestas a cualquier amenaza. El presupuesto público debe ocuparse de todo el tejido social. Y debe hacerlo ahora”, ha dicho al diario La Repubblica.

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: Los Juegos de Tokio 2020 se celebrarán del 23 de julio al 8 de agosto de 2021

Haciendo uso de su derecho de preeminencia, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha fijado ya las fechas definitivas de los Juegos de Tokio 2020, que, como los inicialmente previstos para este verano, comenzarán el cuarto viernes de julio de 2021 (el 23), para terminar el segundo domingo de agosto (el 8). Así lo ha hecho oficial ya el COI.

Los deportistas que habían pensado que el cambio de fechas podría suponer la oportunidad de desistir del bárbaro verano tokiota, temido por todos por el calor y la humedad, para reubicarse en primavera u otoño, han visto desilusionadas sus esperanzas y las de sus federaciones internacionales, que se las hicieron llegar al COI. Los Juegos seguirán disputándose en las semanas de más calor, lo que obligará, de nuevo, a llevar las pruebas de resistencia de atletismo, la marcha y la maratón, a la ciudad de Sapporo, más norteña y menos calurosa.

Respeta el COI los deseos del Gobierno japonés y del comité organizador local, así como los de la televisión NHK. Estas fechas, señalan, son las que menos competencia encuentran por parte de otros deportes, como el fútbol europeo, que alcanzan su apogeo en primavera. Alrededor de esta quincena sagrada, y de las cuatro semanas de la Eurocopa (de 11 de junio a 11 de julio), los demás deportes deberán recomponer el rompecabezas de la normalidad del calendario. Como si 2020 hubiera sido un paréntesis en blanco, en 2021 el Tour, que tenía previsto salir de Copenhague el viernes 2 de julio, deberá volverse a adelantar una semana para encajarse como pueda entre ambos eventos, y comenzará el 25 de junio, y el Mundial de atletismo, previsto del 6 al 15 de agosto de 2021 en Eugene, Oregón (EE UU), se retrasa un año justo (5 a 14 de agosto de 2022), lo que, incluso, ha hecho feliz a Sebastian Coe, el presidente de la federación internacional (WA), que contará con cuatro veranos seguidos, del 21 al 24, con el atletismo como deporte rey (dos Juegos, Tokio y París 24; dos Mundiales, 22 y Budapest 23). La natación, que tenía previstos sus Mundiales de 2021 también en Japón (Fukuoka, del 16 de julio al 1 de agosto), se ha mostrado, asimismo, dispuesta a cambiar sus fechas pero, de entrada, ha dicho no a la posibilidad de posponerlos hasta 2022.

La confirmación oficial supone también el disparo de salida de planificación de todos los deportistas. Hasta el momento tienen confirmada su plaza el 57% de los 11.000 previstos, de 206 países diferentes y 33 deportes distintos.

En España, el Consejo Superior de Deportes (CSD) ya ha empezado los trabajos para recomponer el Plan ADO y alargarlo un año más (22 millones de euros) para cumplir con el compromiso de que todos los deportistas con derecho sigan disfrutando de su beca.

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: Cada país cuenta los muertos a su manera, y ninguno lo hace bien

Numerosos bulos como estos sobre las cifras de mortalidad de otros países se multiplican en las redes sociales: “Alemania y Holanda esconden cadáveres bajo las alfombras estadísticas”; “en el Reino Unido se pide permiso a los familiares de un fallecido por coronavirus para decidir si se le incluye en el recuento oficial”. Y circulan muchos más después de las críticas de Holanda a España, la polémica de los coronabonos y la estupefacción que causa la baja tasa de letalidad de la enfermedad en Alemania, para la que los científicos aún no tienen una explicación clara (aunque apuntan al elevado número de test realizados).

Los expertos en epidemiología alertan de que no se están contabilizando correctamente todas las muertes por coronavirus. Y eso es algo que tienen en común todos los países. La polémica en Francia se centra en los casos que no entran en la estadística: todos los fallecimientos fuera de los hospitales. En España, según responsables sanitarios de comunidades autónomas, tampoco se contabiliza a las personas que fallecen en residencias o en domicilios a los que no se ha hecho el test de detección.

Esas diferencias, sumadas a las dificultades de cada país para dibujar un panorama preciso, hacen que las tasas de letalidad no sean fiables. Con el problema añadido de que cuando se diagnostica una parte muy pequeña de los contagios reales (como está sucediendo en España por falta de capacidad para hacer test), el porcentaje de fallecidos sobre el total de infectados sale más alto. “A posteriori habrá que utilizar los excesos de muertes sobre lo esperado y se podrá hacer una aproximación a la carga de enfermedad que ha producido como muerte. Será más o menos exacta, pero siempre aproximación”, explica Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas).

Italia incluye en el registro de víctimas de coronavirus a todos los pacientes que habían dado positivo en las pruebas y que han fallecido, independientemente del resto de aspectos de su historial clínico, siguiendo el criterio del Instituto Superior de Sanidad. Este ente se ocupa, a posteriori, de hacer un estudio epidemiológico para profundizar en las causas de la muerte de los enfermos de Covid-19 y publica un informe dos veces a la semana en el que incluye si estas personas padecían además otras enfermedades.

El jefe de Protección Civil, Angello Borrelli, el encargado de comunicar las cifras oficiales, a menudo puntualiza que se trata de “fallecidos con coronavirus y no por coronavirus”, hasta que se ahonde en los historiales clínicos. La mayor parte de la comunidad científica asume que a falta de más pruebas de detección —desde el origen del brote y hasta el 28 de marzo se han realizado 429.526— los números reales tanto de contagiados como de fallecidos pueden ser muy superiores a las cifras oficiales.

Hasta el estallido de la epidemia del coronavirus en el Reino Unido, cuando un paciente fallecía en el hospital por infección respiratoria no se registraba la causa directa de esa infección, salvo que se tratara de una “enfermedad de notificación obligatoria” por ley. Por ejemplo, ántrax, botulismo, malaria o tuberculosis. El parte médico indicaba sin más una bronconeumonía, neumonía, avanzada edad o una designación similar. Desde el 5 de marzo, la Covid-19 se ha incluido en la lista de notificación obligatoria. No se registra, sin embargo, la gripe estacional.

Hasta el momento, la mayoría de los tests se han realizado bien en los hospitales, donde hay un alto número de pacientes susceptibles a los efectos de cualquier infección, bien a personas que presentaban un cuadro de síntomas lo suficientemente graves como para hacerles la prueba. Por eso las autoridades sanitarias británicas alertaron, cuando la cifra de casos positivos rondaba el medio millar, de que la realidad podía más bien acercarse a los cinco o diez mil contagiados. La tasa de mortalidad del Reino Unido, que actualmente se sitúa en el 6%, sería en realidad mucho menor, apuntan varios expertos.

Desde que comenzó la epidemia, en Francia solo se han contabilizado los fallecimientos en “medio hospitalario”, es decir, recopilando los datos diarios procedentes de los 600 hospitales y clínicas del país “susceptibles de recibir pacientes de Covid-19”. Aunque la mortalidad es más alta entre las personas mayores (el 86% de los fallecidos en Francia tienen 70 años o más), la estadística oficial no incluye a los ancianos muertos en sus domicilios ni, sobre todo, en las 7.000 residencias que albergan a más de 700.000 personas mayores o con capacidades disminuidas.

Ocurre lo mismo en España, donde habían muerto al menos 352 personas en residencias de mayores hasta el jueves pasado, según un recuento de EL PAÍS. El Ministerio de Sanidad no ofrece cifras. Desde que en Francia empezaran a denunciarse las muertes masivas en estos centros el Gobierno de Emmanuel Macron ha dado un golpe de timón y ha anunciado que, a partir de esta semana, hará “un seguimiento diario de la mortalidad” en las residencias.

Con una tasa de mortalidad del 0,72%, en Alemania ha habido cierta polémica porque los datos que da cada día el Instituto Robert Koch (RKI) llevan retraso sobre los que ofrece la Universidad Johns Hopkins, que recopila los de todo el mundo. Son similares, pero el RKI tarda en validarlos después de que se los envíen los Estados. El RKI explica a EL PAÍS que “todas las muertes relacionadas con la enfermedad Covid-19 se registran en los datos de notificación: tanto las personas que murieron directamente por la enfermedad como los pacientes con enfermedades subyacentes infectados y para los que no es posible probar claramente cuál fue en última instancia la causa de la muerte”. Si hay sospecha, añade el instituto, “se les puede examinar post mortem”, pero no aclara si a todos los sospechosos se les hace la autopsia.

Francia, como España, vigila la sobremortalidad. Los datos de su Instituto Nacional de Estadística muestran que en el principal foco, el este de Francia, llega este mes al 37,8%. En España, el último informe del Instituto de Salud Carlos III señala que el exceso de muertes respecto a la serie histórica entre el 21 y el 25 de marzo fue de casi un 17%. Pero todavía no hay cifras por causa de muerte. En Holanda, el test del coronavirus se reserva para los pacientes hospitalizados. El organismo oficial que se encarga del recuento ofrece cifras de muertes, contagios e ingresos hospitalarios y afirma que el cómputo real puede ser más alto, puesto que estos son solo los casos comprobados.

Con información de Rafa de Miguel, Enrique Müller, Lorena Pacho, Silvia Ayuso e Isabel Ferrer.

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: ¿Cumplieron con la cuarentena? Tom Hanks y su esposa ya regresaron a Los Ángeles

La noticia fue confirmada por TMZ, medio que aseguró que la pareja de actores fueron vistos en su camioneta, esto, justo después de que aterrizaran en el aeropuerto Van Nuys, California.

Como captaron los fotógrafos que estaban en la zona, los esposos sonrieron de oreja a oreja durante su paso, pues seguramente se sentían muy tranquilos luego de haber salido bien librados de este virus que ha cobrado miles de vidas alrededor del mundo.

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Cabe mencionar que luego de que los artistas se enteraron de su contagio estuvieron hospitalizados durante algunos días y, luego que fueron dados de alta, siguieron con los cuidados en la casa de alquiler.

El informativo también aclaró que se supone que Tom y Rita estarán refugiados en su mansión, puesto que Estados Unidos tiene ahora uno de los focos de contagio más grandes del mundo.

Aquí, la foto de su llegada:

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L. Fotis Lymberópulos Presenta: “Para mi generación, esta crisis es lo más cercano a vivir la guerra de nuestros abuelos…

Santiago García, Premio Nacional de Cómic, a través de FaceTime.
Santiago García, Premio Nacional de Cómic, a través de FaceTime.

El autor de cómic Santiago García (Madrid, 1968) ha publicado un hilo en Twitter compartiendo algunas de sus obras para estos días de aislamiento. Ha visto cómo la crisis del coronavirus ha dejado fuera de juego a su último lanzamiento. La Cólera, creado junto al dibujante Javier Olivares tras ganar juntos el Premio Nacional de Cómic 2015 por Las Meninas (Astiberri). Además, toda esta situación le ha pillado lejos de casa. Es uno de los madrileños que está viviendo desde la distancia lo que ocurre en la ciudad, ya que lleva varios años viviendo fuera de España. Conecta desde Nueva York para compartir impresiones.

¿El género de cómic ha imaginado alguna situación como esta?

A mí estos días me ha venido a la cabeza un cómic argentino que es un clásico: El Eternauta del guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López, que está adaptando Netflix. Cuenta una invasión extraterrestre que comienza con una larga fase en la que la gente se queda asilada en casa por culpa de una nieve tóxica. Es una situación que refleja muy bien la tensión del no saber qué va a pasar que estamos viviendo. Como ocurre en esta obra, nos estamos enfrentando a un enemigo invisible.

Es común escuchar que el cómic tiene más libertad a la hora de reflejar relatos fantásticos o distópicos que el cine o la televisión.

Esa idea se bada en las limitaciones técnicas y económicas de otros géneros que no encuentras al crear un cómic. Pero yo creo que es todo cuestión de imaginación. Es verdad que, cuanto más dinero inviertes en crear algo, menos libertad tienes porque entra en juego el factor comercial y el de la rentabilidad.

Durante estos días de aislamiento, ha decidido compartir de forma gratuita algunos de tus trabajos en Internet y los has recopilado en un hilo en Twitter.

La crisis del coronavirus está siendo para nuestra generación lo más parecido a vivir una guerra como la de nuestros abuelos. La mayoría somos espectadores confundidos ante lo que ocurre. Y muchos estamos actuando como los entertainers que durante el conflicto bélico intentaban distraer a los demás para levantar la moral a la población. Se trata de intentar mantener una calma y una normalidad ante la nueva realidad. No sirve de nada vivirlo con ansiedad o terror.

¿Qué está leyendo para distraerse?

Estoy aprovechando el encierro para revisar viejos clásicos que leía yo de niño. Cómics de superhéroes, como los Spiderman de los años 70, que son los que me marcaron cuando era crío. Y también de esta época estoy leyendo Master of Kung Fu, que va a ser una de las próximas adaptaciones cinematográficas de Marvel.

Dentro de todo lo negativo de esta experiencia, ¿puede ser una oportunidad para que los lectores descubran nuevas lecturas y los creadores se inspiren en nuevos relatos?

Es bonito pensarlo, pero no lo tengo muy claro. En mi caso, llevo en cuarentena toda mi vida. La diferencia entre lo que hago en mi vida habitual es muy pequeña. No tengo libertad de ir a correr al parque y poco más. De hecho, estoy más distraído porque estoy más pendiente de las noticias y de mi gente. Me ha hecho dejar de ser tan ermitaño y sentir la necesidad de socializar.

La única forma de consumir cultura estos días es a través de las pantallas. ¿Marca la diferencia en el caso del cómic?

En mi opinión, el cómic digital puede y debe funcionar perfectamente. Pero soy más partidario de que se cree de forma específica para ese soporte. La idea de un cómic pensado en formato libro y que se vuelca como archivo pdf me convence menos. Yo no trabajo así los cómics. Tengo mucho más en cuenta el aspecto material y la experiencia de lectura. Es como la fotografía tradicional y la digital: son asuntos diferentes e independientes. Quizá esta crisis sí que nos ayude a completar esa transición a lo digital en la que llevamos años metidos.

¿Es Madrid una ciudad con tradición de cómic?

Sí que tiene una grandísima tradición y es un buen lugar para el cómic. Desde los años 80, que se creó la Escuela de Madrid con una inclinación más artística que comercial. Había una revista que publicaba el Ayuntamiento que se llamaba Madriz y que la dirigía Felipe Hernández Caba que fue una punta de lanza. Hay muchas librerías y espero que siga habiéndolas después de todo este desastre. Son comercios muy vulnerables porque no forman parte de cadenas multinacionales, sino que son fruto del esfuerzo de pequeños empresarios.

La crítica ha alabado de la serie de Netflix El vecino, que adapta una de sus obras, la forma en la que su diseño de producción recrea un Madrid muy concreto.

Es uno de los mejores elementos de la serie. Es curioso, porque el dibujante Pepo Pérez (que es malagueño) y yo intentamos crear una ciudad ficticia, a lo Gotham City. Había muchos elementos de Madrid, porque viví en Lavapiés y Arganzuela, pero también algunos de Málaga y Barcelona. Ahora me arrepiento de no haberlo localizado en un barrio madrileño, aunque sé que de alguna forma sí hemos sabido trasmitir esa esencia porque ha llegado a la serie.

¿Cómo está al tanto de lo que está ocurriendo en Madrid desde la distancia?

Pues estás todo el día pegado a las redes sociales y hablas mucho más a menudo con la familia. Tan a menudo que hay poco de qué hablar, porque no hay muchas novedades si no se ha salido de casa. Por fortuna, nos ha pillado en un momento en que Internet nos permite estar unidos. Sería muy diferente y mucho más duro hace unos años sin todo este tipo de conexiones.

¿Y cómo está afrontando Nueva York la crisis?

Para mi gusto, aquí se ha tomando el asunto durante mucho tiempo como una alarma moderada hasta que es demasiado tarde, como ocurrió en Madrid o en Italia. Me preocupa que sea una situación de alarma y cierre de establecimientos, porque la infraestructura sanitaria no es como la de España.

Información sobre el coronavirus:

– Aquí puedes seguir la última hora sobre la evolución del coronavirus.

– Medidas clave del estado de alarma.

– El mapa del coronavirus: así crecen los casos día a día y país por país

– Guía de actuación ante el coronavirus

– Todas las medidas contra el coronavirus en Madrid

– En caso de tener síntomas, la Comunidad de Madrid recomienda evitar acudir al centro de salud salvo casos de extrema necesidad y utilizar el teléfono 900 102 112

* Este artículo fue publicado originalmente aquí.

Laertes Fotis Lymberópulos Presenta: La empresa china de los test fallidos responde: se excusa y seguirá frabricando par…

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En medio del revuelo provocado por la compra fallida de test rápidos para diagnosticar el coronavirus, mientras que se retrasan los análisis masivos que se esperaban como agua de mayo, la empresa china Shenzhen Bioeasy Biotechnology ha respondido. Lo ha hecho este viernes diciendo que sí, que seguirán colaborando con el Gobierno español pero a su vez echan balones fuera y acusan la poca fiabilidad a que las pruebas no se han hecho bien. “Nuestra compañía ha pedido a su equipo que haga vídeos y manuales de instrucciones más detallados”, han publicado en un comunicado.

Las pruebas rápidas que el Gobierno llevaba días prometiendo llegaron a España desde China a principios de esta semana. Estaban destinadas, en principio, para sanitarios y residencias de mayores y permitirían conocer la dimensión real del problema al que se enfrenta España, desconocido hasta ahora. Sin embargo, a lo largo de la semana se ha ido conociendo que esas pruebas no eran fiables, que tenían una sensibilidad del 30% cuando debería ser de al menos el 80%. Así, el Gobierno ha tenido que devolver más de 50.000 test de los 650.000 que tiene apalabrados con la empresa Bioeasy.

Al contrario de lo que pueda esperarse, el Ejecutivo no ha roto la relación comercial con Bioeasy y, según el comunicado de la empresa, les ha pedido más test y que, a ser posible, sean entregados de la manera más rápida posible. “Debido a la severa epidemia que está sufriendo España, con el tiempo jugando un factor clave, el Ministerio de Sanidad Español, tras consultar con nuestra empresa (…) ha decidido reemplazar los test por otros y continuar la cooperación con Bioeasy”, reza el comunicado que compañía ha colgado en sus redes sociales oficiales.


“Además, [el Ministerio de Sanidad español] nos ha pedido que entreguemos los productos a tiempo para asegurar el aprovisionamiento de España de materiales anti-epidemia”, sigue el comunicado. De todas formas, la empresa no hace referencia a ese fallo del 30% de sensibilidad y decide achacar la poca fiabilidad a factores externos que poco o nada tienen que ver con el test sino con la forma en la que se aplica.

Bioeasy reflecta la responsabilidad

Así, Bioeasy saca una lista, muy variada, de casos en los que la prueba podría fallar, tal y como se ha visto que ha hecho. “Los resultados de los test pueden verse afectados por varios factores como la fase de la enfermedad, la parte del cuerpo de donde se toma la muestra y la exactitud que pueda obtenerse de la muestra”, explica. “Si hay poco virus en el espécimen, la detecció podría no ser ideal y se podrían crear falsos negativos”, añade el comunicado.

Y la solución que a partir de ahora buscará, según ha comunicado, es hacer vídeos más claros de cómo se debe aplicar y detallar mejor los manuales. Con ello, la empresa Bioeasy reflecta la responsabilidad e insinúa que no es que los test que se han mandado a España estén mal, sino que no se han aplicado correctamente. “Nuestra compañía ha pedido a su equipo que haga más vídeos y manuales de instrucciones más detallados (…) porque la verificación debe llevarse a cabo estrictamente en concordancia con dichos requerimientos”, apuntalaba el comunicado.

Comunicado emitido por Bioeasy este viernes.


Comunicado emitido por Bioeasy este viernes.

E.E.

Lo cierto es que en la propia página web de Bioeasy hay un vídeo explicativo de cómo debe realizarse el test. La forma es la siguiente: se desinfecta un dedo, se pincha con una aguja; la sangre se recoge con un cuentagotas y se echa en el test, que funciona similar a los clásicos test de embarazo. Después de ello se espera entre 10 y 15 minutos y se obtiene el resultado. Viendo el diseño, resulta difícil imaginar qué parte del proceso puede ser complicada como para que un sanitario se equivoque al realizar la prueba.

Ahora, con este fallo parece que se vuelve de nuevo al punto de partida, aunque se hace con la misma empresa. En una entrevista en Radio Euskadi, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha reconocido que España no está acostumbrada a comprar en China y que esto hace que se enfrente a situaciones poco habituales. “Es un mercado que nos es desconocido y hay muchos intermediarios que se presentan, nos ofrecen gangas, y luego resulta que no son gangas”, ha asegurado. “Compre quien compre, el Estado o las comunidades autónomas, debe tener mucho cuidado de que no nos tomen el pelo, y por eso hemos preferido favorecer compras a largo plazo para no estar sometidos a esta picaresca”, ha añadido.

Empresa agroalimentaria

Picaresca, o no, mediante, Bioeasy tiene un perfil empresarial relativamente curioso. Su especialidad no es, en contra de lo que podría imaginarse, el luchar contra los virus sino que se centra en la seguridad alimentaria. Aunque ahora ofrece entre sus productos los test rápidos del coronavirus, la mayoría de lo que vende está enfocado al sector agroalimentario. Así, por ejemplo, sus productos buscan detectar antibióticos o pesticidas en alimentos.

[Encuesta: ¿Cuánto tiempo cree que se va a prolongar el confinamiento?]

Creada en la ciudad china de Shenzhen -pero con oficinas también en Estados Unidos- en 2007, empezaron a fabricar sus famosos test rápidos en 2009. Este producto estrella que, según indica la web, hace el diagnóstico “más rápido y más barato” salió al mercado en 2011 y en 2014 lograron acumular más de 1.000 clientes. Su salto al podio les llegó en 2015, ampliando sus oficinas y cambiando de sede. Todo ello hace que esta empresa sea relativamente joven. Y, desde entonces, ha ido diversificando su producción y ya no sólo ofrecen test para detectar coronavirus sino también otras enfermedades como la malaria.

Tras el revuelo generado en torno a los test fallidos comprados por el Gobierno, la Embajada de China en España ha salido a comunicar que “Shenzhen Bioeasy Biotechnology no ha conseguido todavía la licencia oficial de la Administración Nacional de Productos Médicos de China para vender sus productos”. La Embajada ha publicado un ‘tuit’ aclaratorio en el que explica que facilitó al Ejecutivo español una lista de proveedores clasificados “en la cual Shenhzen Bioeasy Biotechnology no estaba incluida”.

Se daba por sentado que si el problema del coronavirus partió del gigante asiático la solución también tendría que partir de ahí, por el tiempo de ventaja que llevan lidiando contra el Covid-19 respecto a Europa. Pero, entonces, si no está homologado por el Gobierno chino, ¿por qué España compró los test a Bioeasy? La respuesta es porque sí que está homologado por la Unión Europea y, por ello, la compra se hizo de una manera absolutamente legal. Ahora, sólo queda empezar de cero y esperar a que Bioeasy envíe unos test adecuados a la situación. El tiempo apremia.

Información sobre el coronavirus:

* Este artículo fue publicado originalmente aquí.